En definitiva esta ha sido una buena semana. Viernes, 22:34 de la noche y en mis auriculares sonando las nuevas mezclas de un proyecto que, junto con mi hermana, nació hace ya dos veranos y que ahora empieza a coger color.
A veces hay que frenar, respirar profundo, cerrar los ojos y observar en que punto estamos. Ayer volviendo del sur, mientras esperaba que un tren que tardaba tres horas en llegar a su destino me devolviera a la capital advertí que ese era uno de esos momentos. No era mi mejor día. Sucede que te esfuerzas en hacer las cosas de la mejor manera, en dedicarle todo tu esfuerzo y cariño a aquello que mas te apasiona y ves, engañado por tu impaciencia, que el resultado no es aquel que esperabas y que el tiempo invertido no sirvió para nada. Leer más…





